Blog de Juan-Luis Alegret

Blog de Juan-Luis Alegret para compartir lecturas, ideas y sensaciones sobre el estado del mundo y de sus gentes pues no solo hay que saber vivir, sino que también hay que saber donde vives

26 ene 2007

El nou llenguatge bel·licista

A principis del S-XX l’organització interna dels governs reservaven al Ministeri de la Guerra els afers relacionats amb ella. Després, a aquesta instància se li va denominar Ministeri de l’Exercit. Posteriorment es va transmutar en Ministeri de Defensa, tal i com avui el coneixem. Ara ja es comença a parlar del possible Ministeri de Manteniment de la Pau, malgrat que correm el risc, desprès de les guerres que vivim, de aviat que tornem a denominar-lo Ministeri de la Guerra “Preventiva”.

Des de l'inici de la il·legal Guerra de Irak ja no es discuteix si Guerra SI o Guerra NO, si més no, de quines institucions i en quins termes s’ha de decidir la guerra, s’ha de legitimar, s’ha de justificar. També s’està debatent sobre quin tipus de guerra s’escau més a la situació provocada de facto pel nou (des)ordre internacional. Somàlia i Iran son nous exemples actuals.

En aquest context es on hauría de prendre molta rellevància el paper d’Europa, el seu futur, el nou ordre internacional, el nou concepte de guerra preventiva, el futur de la ONU, el compliment futur de les resolucions del Consell de Seguretat pendents (Sàhara, Israel, etc. etc.).

Quina Europa volem? Aquesta resposta ara l’hem de replantejar. no únicament a la llum del que fins ara hem tingut (Comissió, Euro, Parlament Europeu, etc,), sinó a la llum del que s’està configurant a partir de la segona guerra a l’Irak i en la situació actual a l'Iran, Liban, Somàlia, Palestina, Darfur, etc..

Per altre banda haurem de començar a meditar molt seriosament sobre tot el seguit d’argumentacions, justificacions i explicacions que s’estan fent sobre el caràcter inevitable de les neo-guerres. Avui dia ja s’ha abandonat l’acord de diplomàcia internacional pres pel president Wilson a principis del S-XX i que va ser la norma seguida per tota la diplomàcia internacional fins ara: la prohibició de la Diplomàcia Secreta. Avui, el referent per justificar la guerra s’està desplaçant vers l’ús de informacions facilitades -i/o inventades pels Serveis Secrets, i no pels diplomàtics ni per les institucions responsables de prendre acords polítics. Això simplement es carregar-se el Dret Internacional, les regles del joc existents fins ara, i suposa dir que estem sense un referent pel futur, el que ja es coneix com el Nou (Des)Ordre Internacional. Però també es quelcom semblant a la tecnocratització de la guerra i això es molt més perillós des del meu punt de vista, dons suposa que ja ens hem allunyat totalment de la dimensió moral front la guerra.

Avui sembla que s'actua la següent manera: primer es decideix fer la Guerra, després es busca amb quina legalitat internacional es justifica o explica aquesta decisió, i desprès ja veurem qui paga la factura. Sobre l'Afganistan, aquests dies l'OTAN -no ja els USA- està pidolant qui vol enviar soldats "per que no es converteixi en un Irak.

La posició dels USA front a tot això la podem llegir com una nova forma de Populisme, però ara es tracta d’un populisme global, de caire mesiànic-neoconservador, on els discursos (arguments) bèl·lics estan provocant un desplaçant de les decisions des de les institucions polítiques (Parlaments, etc.) a decisions unilaterals dels governs. Ja veurem si el "nou" Congrès dels USA pot aturar al president en la seva nova escalada bèlica. Per això Aznar va “passar” del Congrés, a més de "passar" de la opinió pública. La única possibilitat real de fre es la mobilització de la societat civil. Als USA sembla que comença alguna cosa en aquest sentit amb la manifestació de Washington d'aquests dies.
Per tot això és que els mitjans de comunicació s’estàn transformat en quelcom tan estratègic. La des-informació d'avui ens ha de fer pensar en els nous conceptes i les noves realitats relacionades amb les neo-guerres actuals.

16 ene 2007

El frenesí patrimonializador

Nuestra época vive un momento de frenesí patrimonializador y conmemorativo, junto a un trasiego constante de identidades colectivas, ya sean nacionales, étnicas o religiosas. ¿Queda algo en nuestra época que no sea museificable, restaurable, recuperable o celebrable?. Hoy todo se conmemora, rememora, celebra, festeja. Todo se museiza.

Hoy ya se hacen museos de todo: Museo de la Anchoa, Museo de Elvis Presley, Museo del Vino, Museo de la Luz, Museo de la Solidaridad, Museo de los Horrores, Museo de la Palabra, Museo de la Matemática, Museo de la Policía, Museo de los 8 bits, Museo de la Pesca, Museo del Cine, Museo de la Sidra, Museo de la Inmigración. Museo de las Mariposas, Museo del Flamenco. Museo de la Guerra, Museo de la Vida Rural, Museo de los Niños, Museo de la Naranja, Museo de la Publicidad, Museo del Barça, Museo del Chocolate, Museo del Juguete, Museo de Comic, Museo de la Biodiversidad, etc… Pronto no habrá ninguna actividad o localidad sin su museo, sus conmemoraciones,sus centenarios, sus celebraciones, además de sus fiestas profanas o religiosas tradicionales, las de toda la vida.

Todo este proceso bricolage del pasado se produce en un contexto de democratización masiva del turismo cultural, pero con el grave peligro, en algunos lugares, de la degradación o parálisis de todos estos bienes patrimoniales y culturales, museografiados, tematizados o simplemente exhibidos por el proceso de consumo masivo de los mismos. Eso es lo que ya ocurre, por ejemplo, en parte, en el Barrio Gótico de Barcelona. O lo que ocurre en el Museo Dalí, cuando un día de verano que hace mal tiempo, la gente no puede ir a la playa, las carreteras se colapsan y el Museo Dalí tiene que cerrar temporalmente el acceso porque ya no cabe más gente.

Esta nueva valoración del pasado se caracteriza por la hipertrofia, la saturación y la ampliación infinita de las fronteras del Patrimonio y de la Memoria. Las ciudades se convierten en enormes Parques Temáticos, los edificios antiguos se convierten en centros culturales, en hoteles, en oficinas. Los cascos antiguos se maquillan, se musicalizan, se transforman en productos de consumo cultural y turístico; se llenan de aparcamientos, de cafeterías, de tiendas de recuerdos, de espectáculos callejeros, de estatuas vivas que hasta tienen que ser reglamentadas. Y sin embargo ésta era la receta que se daba para poder superar el modelo tradicional del turismo de masas de sol y playa. Ese era el “valor añadido” que había que darle a nuestra industria turística. Esa era la solución.

En nuestras ciudades hipermodernas, el ciudadano se convierte en homo consumericus, turista cultural de la memoria. En ellas las obras del pasado ya no se contemplan en el silencio y desde la tranquilidad del paseo, sino que se “digieren” en unos segundos al funcionar como objetos de entretenimiento de masas, como espectáculos, como formas de “matar el tiempo”. Es la época de la democratización masiva del ocio cultural, del consumismo en el que la transformación de la memoria en espectáculo de entretenimiento es la pauta usual.

Tal y como magistralmente nos dice Lipovetsky, este retorno al pasado es uno de los aspectos más relevantes del hiperconsumo experiencial. Ya no se trata de acceder a la comodidad material, sino de vender y comprar recuerdos, emociones que evoquen el pasado. Objetos de momentos y épocas considerados más felices. Al valor de uso y al de cambio se le añade ahora el valor emocional rememorativo asociado a los sentimientos nostálgicos. El pasado ya no es socialmente fundador o estructurador. El pasado ahora se reorganiza, se recicla, se readapta al gusto actual con fines comerciales. Lo “autentico” produce en nuestra sensibilidad un efecto tranquilizador, edulcorante, anestésico.

Los productos “tradicionales”, “artesanales”, “los de la abuela” los que se venden en las ferias adhoc ahora tienen el valor añadido de la fantasía “de lo nuestro”, de “los tiempos mejores”, de los “buenos tiempos” (del pueblo, del artesano, del amor al oficio, del amor a las cosas bien hechas) hasta acabar exorcizando la inquietud de los neoconsumidores obsesionados por la seguridad y recelosos de la industria de la alimentación.

Buena visita, buen apetito: volvemos del futuro.

15 ene 2007

Bajo los efectos de la resaca consumista

Gilles Lipovetsky, padre del por algunos muy denostado paradigma individualista, nos aporta unas muy sugerentes ideas sobre el consumo en su último libro Los tiempos hipermodernos, ideas que nos vienen como añillo al dedo al intentar darnos alguna explicación de la conducta colectiva mayoritaria en estos dias postnavideños de las rebajas.
Según Lipovetsky nadie duda ya que la fiebre del comprar es un mal menor, una forma de consuelo de las desgracias de la vida, un modo de llenar el vacío del presente y el futuro. La escalada consumista se nutre por igual de la angustia existencial y del placer asociado a los cambios. Se podría pensar en el hiperconsumo como en una cura de rejuvenecimiento emocional que no deja nunca de comenzar. En la hipermodernidad, que es el momento en el que vivimos, todo es como si nos hubiera aparecido una nueva prioridad existencial, la de ser perpetuamente “joven”. Nuestra pulsión “neofílica” es ante todo un exorcismo del envejecimiento de la vivencia subjetiva: el individuo des-institucionalizado, volátil e hiperconsumidor es el que sueña con parecerse a un ave fénix emocional.

La cultura hipermoderna se caracteriza por el debilitamiento del poder regulador de las instituciones colectivas y la autonomización correspondiente de los actores frente a las imposiciones de los grupos, ya sean la familia, la iglesia, los partidos, o las culturas de clase. Es por ello que el individuo parece cada vez más descompartimentalizado y móvil, fluido, y socialmente independiente. Pero esta volatilidad significa más desestabilización del Yo que afirmación de un sujeto dueño de si mismo. En este contexto, lo que más debe inquietarnos es la fragilización de la personalidad. Si los individuos son hoy más frágiles, no lo es tanto porque el culto al éxito los destruya, sino porque las grandes instituciones sociales ya no les proporcionan una sólida base estructuradota para sus vidas. De ahí la espiral de trastornos, psicosomáticos, depresiones, que son la otra cara de la sociedad del bienestar. Es así como el individuo hipermoderno pierde en facilidad de vida lo que gana en velocidad operativa, en comodidad, en duración de la existencia.

9 ene 2007

¿Realmente importa saber que ocurrió?

Conviene, de vez en cuando y alejados de la inmediatez del momento, retornar a la memoria ciertos acontecimientos para comprobar que siguen ahi, sin resolver, amenazantes y desafiantes a nuestra inteligencia
http://www.pentagonstrike.co.uk/
http://www.quantumfuture.net/sp/pentagono.htm

6 ene 2007

Guerres i Guerres

Parlem de les guerres amb la naturalidtat que ens dona el fet de tractar-se de un dels fenòmens humans més antics i coneguts. Des de la Mare de totes les Guerres a les Guerres justes i les Guerres santes, passant per les guerres inteligents i les guerres simbòliques ja no ens queden més adjectius per seguir calificant l'incalificable.

Fins fa poc es necessitaba una causa moral consistent e in-atacable per fer una guerra. El cristianisme condemna(ba) tota guerra, tota violència conseqüència del pecat original. La guerra sempre era dolenta e il·legítima. Molt aviat, si més no, en el cristianisme es va produir una inflexió de la doctrina original. Apareixè el concepte de Guerra Justa en fer-se la teologia cristiana la pregunta ¿Es pot condemnar al que es defèn d’una agressió?. ¡¡Quina pregunteta¡¡

La teologia cristiana diu que es il·legítima la guerra que es fa per adquirir riqueses i honor mentre la guerra que es proposa mantenir un dret es una guerra permesa sempre que es compleixin certes condicions:
Ha de suposar el últim recurs per sostenir aquest dret, quan tots els demés han fracassat
Només pot declarar-la el príncep, o sigui l’autoritat pública
Sant Agustí:
"es diuen justes les guerres que vengen les injustícies, quan un poble o un Estat, al que hi ha que fer la guerra, s’ha descuidat del càstig dels crims dels seus o en la restitució del que ha estat pres per mitjà d’aquestes injustícies"
.
També diu:
"el soldat que mata l’enemic, com el jutge i el botxí que executen a un criminal, no crec que pequin, ja que, al actuar així, obeeixen a la llei"
.
La guerra justa no es limita a l’acció punitiva si no que es proposa reparar la injustícia. Isidor de Sevilla al S-VII afegeix en aquest sentit una precisió capital:
"es justa la guerra que es fa, desprès d’advertir-ho, per recuperar bens o per rebutjar als enemics"
. Aquest argument és el que va servir per justificar la creuada que es va fixar com objectiu recuperar Els llocs Sants, retinguts il·lícitament per els infidels.

Els canonistes del S-XII pensaven que la guerra justa per excel·lència es la guerra feta per defendre al veritable Deu, la veritable fe, la Església de Deu.

Quan la guerra justa gira cap l’exterior de la cristiandat, contra els pagans i els infidels, la guerra justa es transforma en Guerra Santa, però exigint de qui la fa, una consciència dels seus deures encara més ferma, una moral més segura.

La Guerra Santa requereix d’una veritable conversió interior. Dons el fidel no es limita a obeir la llei, si no que combat per Crist i mor per la seva salvació.

Sant Bernat deia al respecte del soldat de la Guerra Santa:
Quan mata a un malfactor, no comet homicidi, si no, m’atreviria a dir, un malicidi. El que fa es venjar a Crist dels que fan el mal; defèn als cristians. Si el maten, no mor. Aconsegueix el seu objectiu. La mort que infringeix va en profit de Crist; la que rep, en el seu propi

Es comprèn així que la idea de Guerra Santa estigui continguda en la idea de creuada, sense esgotar-se en ella.

Guerra Justa en els tractats contemporanis
Per a Rawls podem identificar dos casos de guerra justa. En primer lloc, és legítim fer la guerra per tal de defensar-se d'un enemic agressor que posa en perill els interessos fonamentals de la societat. És a dir, les societats ben ordenades tenen dret a fer la guerra en defensa pròpia.
Segon, un poble pot entrar legítimament en guerra amb un altre poble que no l'ha agredit prèviament si el govern d'aquest segon poble viola, d'una forma flagrant i intolerable, els drets humans elementals dels seus membres. És a dir, el segon cas de guerra justa és la intervenció humanitària.

Així doncs, l'autodefensa i la protecció dels drets humans són els dos fins a curt termini que justifiquen entrar en guerra.

Ara bé, una guerra justa sempre haurà de respondre a un objectiu a més llarg termini: la incorporació dels estats il·legals (outlaw states) a la Societat de Pobles ben ordenats que respecten el dret de gents i, per tant, garanteixen els drets humans dels seus ciutadans.

Aquest objectiu a llarg termini ajuda a explicar les regles i criteris que hauran de seguir-se en la conducció de la guerra

Paleo-guerres i neo-guerres
La Paleo-guerra, es basava en:
la derrota de l’enemic
la ocultació a l’enemic de les forces que es disposen
ocultació a l’enemic de les intencions i utilització del factor sorpresa
forta solidaritat en el front intern, en el si de la societat
us de totes les forces disponibles
La Neo-guerra, ara es basa en:
cada bel·ligerant té un l’enemic en la reraguarda
els medis de comunicació, si informen, desmoralitzen a la població
s’intenta matar el menor nombre de efectius
no es cerca destruir a l’enemic
perd la guerra qui ha matat massa

Guerres “netes”
“netes”, sense sang, sense patiments, sense morts, o sigui guerres sense sentiments afectats, sense sistemes de valors a aplicar: “La suspensió de la moralitat”.

S’ha de reflexionar sobre tot això des de l’anàlisi del que va suposar pels EEUU la Guerra del Vietnam, i les protestes contra aquella guerra, les fugides a Canadà de molts joves americans. També les imatges dels soldats americans morts a Somàlia arrossegats per terra desprès que totes les televisions del mon haguessin retransmès en directe poques hores abans el desembarcament de les tropes a les platges de Mogadiscio. Avui totes les cadenes de TV americanes han deixat de transmetre les imatges dels soldats morts o presoners -que ja superen els 3000 a Irak- i la cadena Al-Yasira es troba amb molt fortes pressions per retransmetre aquest tipus de imatges.

Guerres virtuals, Guerres mediàtiques
Guerres més virtuals que reals, on els càlculs econòmics del seu futur cost formen part inherent del procés de presa de decisions sobre si es fa o no es fa la guerra i sobre com s’ha de fer.

Guerres intel·ligents
Guerra en les que el poder real es el de la possessió de la tecnologia punta aplicada a la guerra. Cal llegir tot el que ha escrit Noam Chomski al respecte.

Analitzar el que significa en el país del neo-liberalisme les subvencions estatals a les indústries estratègiques: guerra de les Galaxies, escuts anti-missils, Inversions estataals del govern dels USA a través del Departament de Defensa, la Agencia Espacial (NASA), les empreses aeronàutiques (Veure la “guerra” entre McDonald-Douglas) i Airbus.

Recordar als 70’s i 80’s la venda pels USA dels F-18 a la resta de països. Venda feta sense el subministrament de la tecnologia informàtica que els feia realment operatius en context de guerra real. Recordar la venda frustada de Aviocar a Veneçuela pel mateix motiu.

Veure el cas del refugi de Bagdak, avui Museu dels Horrors, bunker construït per una empresa finlandesa a prova de bombes atòmiques però que la empresa va facilitar als USA els plànols amb que va ser construït amb la localització la una possible entrada per que una bomba intel·ligent trobés el forat.