Aquest text anònim l'he rebut d'uns amics/amigues
He après que ningú
no és perfecte....
fins que t'enamores.
He après que la
vida es dura...
però jo ho sóc més!
He après que les
oportunitats no es perden mai...
les que tu deixes escapar
les aprofita un altre.
He après que quan sembres
rancúnia i amargura...
la felicitat se'n va a
un altre lloc.
He après que hauria d'utilitzar
sempre bones paraules...
perquè demà potser
me les hauré d'empassar.
He après que un somriure
és un mètode econòmic...
per millorar el teu aspecte.
He après que no
puc escollir com em sent....
però sempre hi puc fer
alguna cosa.
He après que quan el teu nadó
t'agafa el dit amb la seua maneta...
et té enganxat a la vida.
He après que tots volen
viure al cim de la muntanya...
però tota la felicitat
esdevé mentre hi puges.
He après que cal
gaudir del viatge...
i no pensar només en la
meta.
He après que és millor donar consells
només en dues circumstàncies...
quan són demanats i
quan en depèn la vida.
He après que com
menys temps malgaste...
més coses faig.
"Todo hombre cuya alma se suponga libre debe gobernarse a si mismo" (Montesquieu) Blog de Juan-Luis Alegret
Blog de Juan-Luis Alegret
Blog de Juan-Luis Alegret para compartir lecturas, ideas y sensaciones sobre el estado del mundo y de sus gentes pues no solo hay que saber vivir, sino que también hay que saber donde vives
26 mar 2009
25 mar 2009
Ha nacido una estrella politica en Italia
Escuchar con atención como se construye un discurso político crítico y renovador en un contexto como el italiano en el que lo más dificil quizás es poder ser escuchado.
21 mar 2009
Decrecimiento y Felicidad
Nicolas Ridoux ha escrito este articulo en El Pais de hoy. Por el interés que tiene en mostrar que aun existen alternativas al modelo de vida actual, considero oportuno reproducirlo textualmente.La foto es de Robert Frank en una calle de New York
En el origen de la grave crisis actual hay una nueva manifestación de la desmesura, de la búsqueda infinita de omnipotencia. Las empresas y entidades financieras han estado persiguiendo obtener unos beneficios en crecimiento perpetuo. En esta búsqueda incesante del "cada vez más", los mercados existentes no bastaban, y hubo que crear mercados incluso donde no existían. Las consecuencias de todo ello en la economía real serán por desgracia de amplio alcance, y afectarán especialmente a los más débiles. Como consecuencia de esta crisis, la mayoría de nuestros dirigentes, antes neoliberales, de repente parecen haber descubierto a Lord Keynes. Pues bien, ¿qué es lo que Keynes nos dice? "La dificultad no es tanto concebir nuevas ideas como saber librarse de las antiguas".
Debemos abandonar la ideología productivista, que está desconectada del progreso humano y social
Se trata de utilizar los beneficios obtenidos para que todos puedan trabajar moderadamente
Eso es lo que pretende el movimiento del "decrecimiento", que propone una crítica constructiva, argumentada, pluridisciplinar, de rechazo de los límites que constriñen nuestras sociedades contemporáneas, para así poder liberarnos de ese "cada vez más". La filosofía del decrecimiento trata de explicar que en muchas ocasiones "menos es más".
¿Qué es exactamente lo que está ocurriendo en nuestros días? No estamos padeciendo una crisis sino un conjunto de ellas: crisis ecológica (energética, climática, pérdida de la biodiversidad, etcétera); crisis social (individual y colectiva, aumento de las desigualdades entre las naciones y en el seno de las mismas, etcétera); crisis cultural (inversión de valores, pérdida de referentes y de las identidades, etcétera); a lo que ahora se añade la doble crisis financiera y económica. Todas ellas no son crisis aisladas, sino más bien el resultado de un problema estructural, sistémico: cuyo origen está en la desmesura, en la búsqueda obsesiva del "cada vez más".
¿Qué se puede decir sobre la crisis económica desde el punto de vista de quienes somos "objetores al crecimiento"? Que nadie se equivoque, porque decrecimiento no es sinónimo de recesión. Tal como escribí hace más de dos años: "No hay que elegir entre crecimiento o decrecimiento, sino más bien entre decrecimiento y recesión. Si las condiciones ambientales, sociales y humanas impiden que siga el crecimiento, debemos anticiparnos y cambiar de dirección. Si no lo hacemos, lo que nos espera es la recesión y el caos".
Ahora hemos entrado en recesión, pero que nadie se confunda, no en una sociedad de "decrecimiento". Para empezar, no hemos cambiado nuestra organización social, y en la actual organización todas las instituciones y mecanismos redistributivos se nutren de la idea del crecimiento. En una sociedad así, cuando el crecimiento falta, la situación es inevitablemente dramática. El decrecimiento es algo totalmente distinto. Significa crecer en humanidad, esto es, teniendo en cuenta todas las dimensiones que constituyen la riqueza de la vida humana.
El decrecimiento no es un crecimiento negativo, ni propugna tampoco una recesión ni una depresión; sería ridículo tomar nuestro sistema actual y ponerlo del revés y de esa manera intentar superarlo. El decrecimiento supone que debemos desacostumbrarnos a nuestra adicción al crecimiento, descolonizar nuestro imaginario de la ideología productivista, que está desconectada del progreso humano y social. El proyecto del decrecimiento pasa por un cambio de paradigma, de criterios, por una profunda modificación de las instituciones y un mejor reparto de la riqueza.
Es claro que el crecimiento económico pretende aliviar la suerte de los más desfavorecidos sin tocar demasiado las rentas de los más ricos, para no enfrentarse a su reacción política. En ese sentido, el decrecimiento pasa necesariamente por una redistribución (restitución) de la riqueza.
En un mundo de recursos limitados, las cosas no pueden crecer de manera indefinida. Por eso, "la objeción al crecimiento" habla de la necesidad de compartir, el regreso de la sobriedad, en particular para aquellos que sobreconsumen. Hacemos nuestras estas palabras de Evo Morales, presidente de la República de Bolivia, que el 24 de septiembre de 2008 afirmó en la Asamblea General de las Naciones Unidas: "No es posible que tres familias tengan rentas superiores a la suma de los PIB de los 48 países más pobres (...) Estados Unidos y Europa consumen de media 8,4 veces más que la media mundial. Es necesario que bajen su nivel de consumo y reconozcan que todos somos huéspedes de una misma tierra".
Hay que acabar con la idea de que "el crecimiento es progreso" y la condición sine qua non de un desarrollo justo. El crecimiento es adornado por sus defensores con todas las virtudes, por ejemplo en materia de empleo. Sin embargo, como dijo Juan Somavia, director general de la OIT, en su informe de enero de 2007: "Diez años de fuerte crecimiento no han tenido más que un leve impacto -y sólo en un pequeño puñado de países- en la reducción del número de trabajadores que viven en la miseria junto con sus familias. Así como tampoco ha hecho nada por reducir el paro". En efecto, los beneficios empresariales han sido tan enormes que ni siquiera un crecimiento fuerte ha podido crear empleo, de ahí la persistencia del paro. La recesión agrava brutalmente este problema. Pero es ilusorio pensar que, para que todo el mundo tenga trabajo, lo que hay que hacer es restaurar el crecimiento económico y aumentar cada vez más las cantidades producidas; esta sobreproducción no tiene ningún sentido, no consigue el pleno empleo y, encima, compromete gravemente las condiciones de supervivencia del planeta.
Volvamos a Keynes, aunque no el que relanza las economías desfallecientes gracias a la intervención del Estado, sino al que escribía en sus Perspectivas económicas para nuestros nietos (1930) que sus nietos (es decir, nuestra generación) deberían liberarse de la coacción económica, trabajar 15 horas semanales y tender a una mayor solidaridad que permitiese compartir el nivel de producción ya alcanzado. No hacerlo así, según él, nos llevaría a caer en una "depresión nerviosa universal".
La filosofía del decrecimiento hoy dice que debemos trabajar menos para vivir mejor. No tener la mira puesta en el poder adquisitivo (que a menudo es engañoso y reduce al hombre a la única dimensión de consumidor), sino buscar el poder de vivir. Se trata de cambiar la actual organización de la producción y repartir mejor el trabajo: utilizar los beneficios obtenidos para que todos trabajen moderadamente y todas las personas tengan un empleo. Esta reorganización debe ir acompañada de una revisión de las escalas salariales. No es aceptable que algunos empresarios ganen varios centenares o miles de veces más el salario de sus propios trabajadores.
Reducir la cantidad de trabajo permitiría asimismo que pudiésemos llevar una vida más equilibrada, que nos realizáramos a través de cosas que no sean la sola actividad profesional: vida familiar, participación en la dinámica del barrio, vida asociativa, y también actividad política, práctica de las artes...
Un modo de vida más frugal, que se tomara en serio los valores humanistas y tuviese en cuenta la belleza, conduciría a producir menos pero con mejor calidad. Una producción de calidad pide habilidad y tiempo, y ofrecería empleos numerosos y más gratificantes. Supone no recurrir sistemáticamente a la potencia industrial (exige sobriedad energética) lo cual mejoraría la necesidad de fuerza de trabajo (como se observa al comparar la agricultura intensiva, muy mecanizada, gran consumidora de petróleo pero parca en mano de obra, con la agricultura biológica). De esta manera, quizá también se pudiese equilibrar mejor trabajo intelectual y trabajo manual, y combatir al mismo tiempo la epidemia de obesidad que padecen nuestras sociedades demasiado sedentarias.
Devolver el protagonismo a la persona, restaurar el espíritu crítico frente al modelo dominante del "cada vez más" y abrir el debate sobre nuestra forma de vivir y sus límites, saber tomarse tiempo para mantener una relación equilibrada con los demás, ése es el camino que propone la filosofía del decrecimiento. Se trata de sustituir el crecimiento estrictamente económico por un crecimiento "en humanidad". Es una tarea estimulante, un desafío que merece la pena intentar.
Nicolas Ridoux es autor de Menos es más. Introducción a la filosofía del decrecimiento (Los Libros del Lince).
1 mar 2009
La complexitat de la realitat social o com els coses sempre es poden complicar encara més
A aquestes alçades ja un tòpic dir que la realitat social es molt complexa i que només es pot entendre, explicar, interpretar, utilitzant enfocs no reduccionistes.Una de les primeres dificultats per abordar un fenomen social complex, pot ser la primera dificultat, rau en la definició del problema, com a condició prèvia per poder articular qualsevol tipus de resposta organitzada, sistemàtica i operativa.
Aquest dies, front la multitud de situacions canviants que estem vivint, no deixo de preguntar-me ¿quin es el problema?. ¿La desigualat social, la marginació, la discriminació, la estigmatització, el racisme, la xenofòbia, la intolerància, la falta de cultura, la immoralitat dles poderosos, la falta d'informació, la desinformació, el sensacionalisme dels mitjans de comunicació, el model de construcció europea o de l'Estat, les conductes violentes d'uns pocs, la inconsistència de molts, la Crisi?
Com podem imaginar-nos, i depenent de que definim com a problema, les nostres actuacions aniran per un lloc o per un altre. Però el pitjor es barrejar-ho tot com sembla que massa sovint esta passant, provocant un problema metodològic aparentment insuperable dons no ens aclarim. Us proposo un fil conductor per intentar analitzar aquesta complexitat referida al cas de la crisi economico-financero sistèmica que ens persegueix.
A partir de la Il•lustració, i de la mà de la modernitat, a les societats com la nostra s’ens a anat plantejant un dilema: malgrat les proclames de llibertat, igualtat i fraternitat, era necessari explicar "naturalment" el fet que uns homes i dones fossin més lliures, més iguals i fraternsmentre que d'altres ho eren menys. Des llavors, les nostres societats han anat elaborant unes categories a partir de les quals anar "explicant" aquestes realitats. Inicialment aquestes categories foren les dels "boixos", els "criminals" i els "salvatges" que la divisió intel•lectual del treball va encomanar tractar, respectivament, a la psiquiatria, la criminologia i l'antropologia. Però la cosa ha anat evolucionant així com les categories i les justificacions ideològiques del mateix dilema inicial.
Avui en dia, i a la nostra societat, han aparegut una nova sèrie de categories, que si ve en el fons segueixen el mateix model inicial, s'ens presenten amb altres formes, i amb altres discursos associats. Una d'aquestes noves categories, la que ens interessa destacar ací ara es la dels immigrants sense papers.
Els sense papers, a la nostra societat, sembla que cada vegada mes s'estan acostant -els estem empenyent- a la categoria més genèrica dels marginats, fenomen que no deixa de tenir una certa funcionalitat pel sistema. Si entenem per marginació el conjunt de processos que duen a l’exclusió de determinats individus o grups del accés als recursos als que tots el ciutadans tenen dret, veiem que aquesta marginació ja té la seva funcionalitat -la seva "lògica" dins el sistema, fins arribar a ser ja un component necessari per garantir la seva pròpia reproducció. Vull dir, que el sistema, en la necessitat de donar-se explicacions del perquè del manteniment de les desigualtats, crea unes categories a les que, pertanyent al sistema, fa com si no ho fossin, com si estiguessin al marge. Les col·loca en un espai liminal, de terra de ningú, molt vulnerable, i també molt "contaminant" com tots els estats liminals, que no es d'estranyar que siguin molt propicis a tot tipus de malifetes de part dels que necessiten estigmatitzar a algú per, així fent-ho, trobar el sou lloc en la societat.
Però tal i com molt bé diu una de les meves mestres, la Teresa San Roman, la estigmatització no es una variable independent. Constitueix la mediació necessària en un procés de marginació, però té que ser activada per d'altres factors com la competència per certs recursos bàsics com territori, habitatge, treball, espai urbà, etc.
Això és el que al meu entendre esta succeint entre nosaltres. Estem començant a crear nous -i recrear vells- estigmes que els estem fent servir com activadors d'aquest procés de marginació, fen possible d'aquesta forma que el sistema continuí, es faci competitiu, es pugui seguir reproduint a si mateix (ma d'obra barata, primers a deixar sense feina, treballs que ningú vol fer, justificació ideològica de les desigualtats socials per que son "altres", etc.).
Per crear o recrear aquests estigmes es necessiten certes condicions socials que son les que la crisi econòmica esta creant a la nostra societat. El procés es senzill. Per estigmatitzar algú es condició necessària que aquest algú es surti de la norma, es desvií, no s'integri, etc. Serà a partir d'aquestes suposades "anormalitats" que començarà la estigmatització com a mediació necessària en el procés de marginació. Però a més s'ha de produir també la visibilitat d'aquestes suposades "anormalitats-desviacións", sinó la cosa no funcionaria. Però tal i com ens diu l'Oriol Romani en un dels seus llibres sobre les drogues, la visibilitat social d'aquestes suposades "desviacions", a més de ser socialment construïdes, depenent de la interacció de diferents variables característiques de la societat que es tracti.
La primera variable serà la manca qualitativa i quantitativa de recursos (econòmics, socials, polítics culturals, simbòlics) dels que els membres dels grups socials disposen per negociar la seva situació a l'interior del propi sistema. En aquest sentit veiem com la crisi avui afecta més als barris amb pocs recursos, oblidats de la administració, desestructurats per l'atur, les deslocalitzacions i on els joves no disposen dels recursos simbòlics per reformular les seves identitats en un mon fragmentat, sense referents i sense perspectives de futur.
Segon, el tipus i grau de prejudicis, estereotips, actituds existents en el grup majoritari i referits als grups suposadament "desviats". Aquí no partim de zero: "el moro" (ara l’islamic), i "el negre" (ara subsaharià), el llatinoamericà, ara sudaka i el europeu de l’Est (ara albanokosobar o rumà) sempre han estat presents en el nostre imaginari col•lectiu.
Tercera, la entitat de la norma violada. Aquesta variable es la que ens permet donar intensitat al procés de estigmatització. Segons la tipologia de la suposada "desviació" la reacció serà més intensa, mes irracional -en el sentit de necessitar menys justificació ideològica -. La brutícia i el soroll fa més de cinc segles que formen part del nostre repertori cultural de prejudicis utilitzats com instruments d'estigmatització. Però potser, el més potent de tots els prejudicis avui es el de la delinqüència, el de la violència, i més en èpoques de crisi econòmica com la que vivim. Com veiem, l'activació des estereotips, dels prejudicis, es cosa relativament fàcil d’aconseguir.
Quart, l'alarma social produïda per aquestes suposades "desviacions". En aquest punt "con la Iglesia hemos topado, don Sancho". A vegades jo ja no se si la realitat es allò que passa o és allò que creen els mitjans de comunicació. Com deia Lévi-Strauss sembla que vivim en TVrealitats. Però el que si és cert és que d'aquesta realitat no podem fugir, si un cas hem d'aprendre a informar-nos, saber llegir entre línies, en definitiva a formar-nos un criteri i no deixar que ens l'imposin. Però això sembla impossible en un sistema informatiu hiperdemocràtic on el que interessa es la quantitat d'informació i no el contingut; on la censura de avui es l'excés de informació, on el que interessa es el que està passant i no el que ha passat i menys el que passarà.
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