Blog de Juan-Luis Alegret

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29 oct 2025

La AI frente a las fuentes de producción de energia

GAFAM es un acrónimo que se refiere a las cinco mayores empresas tecnológicas de Estados Unidos: Google (ahora parte de Alphabet), Apple, Facebook (ahora Meta), Amazon y Microsoft. Las GAFAM, actualmente empiezan a invertir en centrales nucleares privadas para poder alimentar sus centros de datos, privatizando así, parte del sector eléctrico estadounidense.

Las GAFAM participan en diversos proyectos para utilizar esta fuente energética por la necesidad de poder abastecer sus megacentros de datos, cuya demanda eléctrica está creciendo exponencialmente debido a la implantación masiva de la inteligencia artificial (IA). Actualmente nos encontramos frente a un "renacimiento nuclear" global, impulsado por diversos factores y tendencias como la seguridad energética, la descarbonización, la geopolítica y la tecnología. Este proceso se está acelerando por la demanda de los grandes proveedores de servicios cloud o "hiperescaladores" para sus megacentros de datos. Los hiperescaladores son proveedores de servicios en la nube a gran escala, como Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure, y Google Cloud, que opera una vasta red global de centros de datos para ofrecer recursos de cómputo, almacenamiento y red a sus clientes. Estas empresas ofrecen servicios bajo demanda para manejar cargas de trabajo masivas, lo que permite a las organizaciones que los contratan escalar sus operaciones de manera flexible y eficiente


Microsoft y Meta han firmado contratos de suministro de energía (PPA) a 20 años con Constellation Energy para reiniciar la planta de Three Mile Island y ampliar el Centro de Energía Limpia de Clinton, respectivamente. Google ha cerrado un acuerdo con Kairos Power para adquirir energía de sus reactores SMR, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2035.


Los analistas señalan que los gigantes tecnológicos identifican cada vez más la adquisición de energía como el principal obstáculo para el desarrollo de la IA, y las proyecciones actuales sugieren que es improbable que las redes eléctricas convencionales puedan satisfacer este crecimiento de la demanda.


En España, los actores que están impulsando este negocio figuran, además de las grandes tecnológicas, constructoras e inmobiliarias como ACS, Merlin o Azora; eléctricas como Iberdrola; o grandes fondos, como Blackstone o Stoneshield, entre otros. El fondo estadounidense Blackstone, por ejemplo, prevé invertir 11.805 millones de euros en la construcción de un "campus" de centros de datos en Zaragoza. El complejo, conocido como Proyecto Rhodes, ocupará 223 hectáreas y contará con ocho centros de datos de 54 MW cada uno.


Algunos proyectos actuales de energía nuclear de los gigantes tecnológicos 


A medida que la energía nuclear gana terreno entre las empresas tecnológicas, los principales actores están tomando medidas para asegurarse su futuro energético. Estos son algunos de los proyectos encabezados por Microsoft, Amazon y Google:


Microsoft lidera el camino en la utilización de la energia nuclear con planes para reutilizar instalaciones nucleares existentes. El mejor ejemplo es la revitalización de Three Mile Island. Pata ello Microsoft aseguro un acuerdo de 20 años para acceder a 835 megavatios de energía de la instalación nuclear de Three Mile Island. Este sitio histórico, conocido por su incidente de 1979, está siendo reutilizado para proporcionar energía limpia. El Plan de reactivación consiste en reiniciar un reactor fuera de servicio, con proyecciones de reanudación de operaciones para 2028, pendiente de aprobación regulatoria. Además del cambio de nombre de la instalación, donde la planta será rebautizada como Crane Clean Energy Center y una financiación de $1.6 mil millones para la modernización de su infraestructura. 

 

El creciente interés de la energía nuclear por alimentar los centros de datos ha renovado la atención sobre los estrictos requisitos de seguridad de las instalaciones nucleares. A medida que empresas como Microsoft, Amazon y Google persiguen ambiciosos proyectos nucleares, surgen preguntas sobre cómo estas nuevas empresas afectarán la sostenibilidad y la seguridad energéticas.


Ante esta creciente demanda de energía y los objetivos de sostenibilidad, el sector tecnológico deberían explorar soluciones energéticas innovadoras para poder impulsar sus operaciones. Los centros de datos, que sustentan todo, desde la computación en la nube hasta el desarrollo de IA, requieren grandes cantidades de electricidad y agua. Dada la presión para reducir la huella de carbono, la energía nuclear está emergiendo como una opción atractiva para los gigantes tecnológicos que buscan asegurar fuentes de energía confiables y continuas.


Microsoft, Amazon y Google están liderando el camino en este cambio hacia la energía nuclear, Sin embargo, la construcción o readaptación de instalaciones nucleares conlleva importantes desafíos de seguridad que deben abordarse para protegerse contra amenazas como el terrorismo y los ciberataques. 


A medida que la energía nuclear gana terreno entre las empresas tecnológicas, los principales actores están tomando medidas audaces para asegurar su futuro energético. Echemos un vistazo más de cerca a los proyectos encabezados por Microsoft, Amazon y Google. 


Microsoft lidera el camino en sostenibilidad con planes para reutilizar las instalaciones nucleares existentes. Por ejemplo la revitalización de Three Mile Island es un movimiento innovador, en el que  Microsoft aseguró recientemente un acuerdo de 20 años para acceder a 835 megavatios de energía de la instalación nuclear de Three Mile Island. Este sitio histórico, conocido por su incidente de 1979, está siendo reutilizado para proporcionar energía limpia con un plan de reactivación que consiste en reiniciar un reactor fuera de servicio, con proyecciones de reanudación de operaciones para 2028, pendiente de aprobación regulatoria, con el cambio de nombre e inversión donde la planta será rebautizada como Crane Clean Energy Center y recibirá $1.6 mil millones en mejoras para modernizar su infraestructura. 


Amazon, invierte en tecnología de reactores modulares pequeños para cumplir sus objetivos de energía renovable. Amazon Web Services (AWS) ha presentado una serie de iniciativas nucleares destinadas a aprovechar el potencial de los SMR (Small Modular Reactor) y para ello trabaja en el desarrollo de instalaciones con SMR en el estado de Washington, con una capacidad inicial de 320 MW ampliable a 960 MW. La construcción comenzará a finales de esta década para entrar en funcionamiento en la siguiente. Por otra parte, Amazon idera una ronda de financiamiento de 500 millones de dólares para apoyar el desarrollo de SMR de X-energy que ha suscrito un acuerdo con Amazon, Korea Hydro & Nuclear Power (KHNP) y Doosan Enerbility para ampliar la energía nuclear avanzada para la infraestructura de inteligencia artificial y los centros de datos en los Estados Unidos. Entre sus socios clave también se encuentran Dow Inc., con quien X-energy está instalando su primer reactor avanzado en las instalaciones de Seadrift, en Texas, y Energy Northwest, en el estado de Washington. Amazon, tiene otros poyectos estratégicos como las colaboraciones con Dominion Energy y Energy Northwest que incluyen planes para instalaciones de SMR en Virginia y en el Estado de Washington, proyectos que podrían proporcionar hasta 5 gigavatios de energía nuclear para 2039.


Google se asocia con proveedores de energía nuclear para garantizar energía confiable para sus centros de datos. Google también se ha unido a la carrera de la energía nuclear, asociándose con Kairos Power para comprar energía nuclear generada por SMR (Reactor Modular Pequeño) El primer SMR está programado para entrar en funcionamiento en 2030, y se esperan unidades adicionales para 2035. Potencia de salida se espera que sirva para añador 500 megavatios a la red, reforzando la capacidad energética de Google para sus centros de datos. 


A medida que Microsoft, Amazon y Google avanzan con sus proyectos nucleares, también deberían abordar los desafíos de protección de estas instalaciones críticas. En los próximos años, el equilibrio entre la utilización del poder de la energía nuclear y el mantenimiento de estrictos protocolos de seguridad será el punto clave de su éxito.


16 sept 2025

Los Megacentros de Datos llaman a la puerta

Los centros de datos ya se están convirtiendo en sinónimos de reindustrialización. En España, 30% de las nuevas solicitudes de conexión a la red en los últimos cuatro años ya corresponden a centros de datos. La Comunidad de Madrid concentra cerca del 60% de la capacidad instalada. Aragón está apostando muy fuerte por los centros de datos, declarando de interés general once megaproyectos con una teórica inversión privada de 47.000 millones de euros, que situaría esa región entre las zonas europeas con mayor capacidad compitiendo con Londres, Frankfurt y París.

Un centro de datos no es más que una gran nave industrial de última generación diseñada para alojar y gestionar grandes volúmenes de datos digitales en servidores y sistemas informáticos y de telecomunicación, junto con sus sistemas de respaldo. Su función principal es garantizar la disponibilidad, seguridad y eficiencia energética en el procesamiento y almacenamiento de información crítica para empresas, instituciones o plataformas digitales. A medida que se expanden las aplicaciones digitales, las sesiones de streaming, el almacenamiento de datos en la nube y se van desarrollando las aplicaciones de la IA se necesitan más y más centros de datos. En los últimos dos años, la potencia instalada en ellos en España se ha cuadruplicado.

Son instalaciones que requieren inmensas Inversiones y que llegan a caballo de las grandes compañías tecnológicas. En Aragón, los tres mayores proyectos los propone Amazon, que ha anunciado una inversión de 15.700 millones de euros, básicamente repartida en cuatro emplazamientos: Villanueva de Gállego, Huesca, el Burgo de Ebro y Zaragoza. El proyecto de Blackstone superaría los 11.000 millones en Calatorao (Zaragoza). Microsoft aparece con una inversión cercana a los 3.000 millones en Zaragoza. En Castilla-La Mancha Meta promete invertir cerca de mil millones en Talavera de la Reina. Todo ello además del anuncio del gobierno español y el gobierno catalán de presentar una candidatura, impulsada junto con un consorcio público-privada liderado por Telefónica, para construir un mega centro de datos en Mora la Nova con una inversión prevista de casi 5.000 millones de euros

Estos centros de datos se localizan, frecuentemente, en zonas rurales con mayor disponibilidad de suelos industriales baratos y más proximidad a la producción renovable. Cuentan casi siempre con un fuerte respaldo de las administraciones regionales y locales que los presentan como motores de desarrollo local, con promesas de empleo y revitalización. Se convierten así en un emblema de modernidad y de conexión con los flujos de innovación. Ofrecen poder simbólico. Zonas agrarias, zonas industriales en declive, zonas marginales se resignifican como “territorios tecnológicos”, lugares de futuro. Huesca albergará el nuevo centro de Amazon; Talavera de la Reina el de Meta, y Blackstone ha optado por Calatorao, un pueblo de 2.900 habitantes en las proximidades de la Almunia de Doña Godina en el sur de la provincia de Zaragoza.

Sin embargo, las críticas a la construcción de estos mega centros de datos también existe. Ámsterdam en 2019 y los Países Bajos en el 2022, aprobaron moratorias a la instalación de centros de datos. En 2019 Singapur también aprobó una moratoria. Dublín ha suspendido la concesión de licencias hasta el 2028. El motivo detrás de estas moratorias o prohibiciones ha sido el que los centros de datos consumen mucha electricidad y requieren también mucha agua para su refrigeración. De ahí que el gran consumo energético e hídrico puedan alejar otras posibles inversiones industriales con mayor impacto económico, social y territorial. La experiencia de otros países muestra que el impacto local de los Data Center suele ser modesto ya que no dejan de ser un gran centro de almacenamiento de servidores con una demanda de empleo cualificada muy limitada. El efecto arrastre es bajo comparado con otras industrias. La capacidad de crear a su alrededor un ecosistema digital innovador es real, pero no automática.

3 mar 2020

La modernidad


En el orígen eran las corrientes liberal y la socialista ambas con el tronco común de la civilización.  

De ese tronco común y a través de esas dos corrientes nació el concepto actual de Modernidad y sus corolarios, la pre-modernidad y la post-modernidad. Sin embargo, estas dos corrientes deben verse más como dos versiones de un mismo modelo de civilización, que no como dos modelos socioculturales diferentes.

De ahí que el fracaso se ha producido en ambas a la vez, aunque aparentemente la ideología liberal burguesa, en su versión actual neo-liberal, aparezca como triunfante sobre la socialista.

E. Durkheim, M. Weber, K. Marx  como los tres clásicos de estas dos corrientes se apoyaban sobre unos pilares comunes, más allá de sus diferencias innegables. Los tres construyeron modelos socioculturales que nunca llegaron a pasar la prueba de la praxis.

En ningún caso se ha producido la predicción de Condorcet acerca de que:
"el avance de las ciencias y las artes produciría no sólo el control humano de las fuerzas naturales, sino también un conocimiento racional del mundo y del propio yo, el progreso moral de la humanidad, la justicia de las instituciones y la felicidad de las personas"

Pero nuestro modelo sociocultural contemporáneo no se corresponde a ninguno de los modelos diseñados por ellos.

Los 4 Pilares de la Modernidad

1.     La modernidad supone la creencia firme en que el avance de la ciencia y la tecnología podría producir un crecimiento económico indefinido.

Esta riqueza traería consigo el progreso social y moral de los pueblos y los individuos.
Sobre esta creencia se apoyaron tanto la concepto evolucionista de Progreso y el concepto marxista de Desarrollo de las fuerzas productivas.     

El concepto evolucionista de Progreso tiene al Hombre como elemento central de referencia.
Un Hombre dominador de la Naturaleza, con una única limitación: el grado de conocimiento científico y el desarrollo tecnológico propio de cada época

El concepto marxista de Desarrollo de las Fuerzas Productivas tiene al grupo social como elemento de referencia. Este grupo social se desarrollará indefinidamente si logra romper el obstáculo que representan las relaciones sociales de producción dominantes existentes en cada época, y que son su único freno al desarrollo (atavismos, tradiciones, supersticiones, etc.)

Las dos versiones de la modernidad y sus correspondientes proyectos políticos, comparten la misma matriz ideológica basada en el optimismo ilimitado / la prepotencia ciega respecto a las capacidades humanas para la explotación de la naturaleza.

Los únicos límites a esta explotación se derivan de:
-        El desconocimiento (científico-técnico), para la corriente liberal-burguesa y
-        Las inadecuadas estructuras sociales, para la corriente socialista-marxista.

Nada exterior a lo humano. inteligencia y/o estructuras sociales), natural o sobrenatural, podría impedir el avance indefinido del Progreso apoyado en la ciencia y la tecnología.

La diferencia principal entre ambas ideologías es una diferencia de orden ético-político: quienes han de ser los beneficiarios de ese avance, ya sea la minoría privilegiada -corriente liberal-burguesa- o la mayoría social -corriente socialista-marxista-. Pero esta diferencia no invalida el hecho de que las bases de ambas versiones de la modernidad tengan un mismo origen.

2. La modernidad supone la creencia en que el avance de la modernidad produce el avance de la racionalización, o sea del dominio de la razón sobre los irracionalismos metafísicos o religiosos.

El creciente reinado de la razón supone el alejamiento de los irracionalismos, de las falsas percepciones de la realidad. La secularización y la racionalidad pasan a ser las únicas referencias desde las que se debe analizar la realidad social.

3. La modernidad supone el avance de la uniformación cultural.

Esta uniformación o homogeneización conduce a un único tipo de sociedad humana.

La homogeneización se puede lograr:
-      por "Presión civilizadora" o por Aculturación, eufemismos utilizados para referirse a la colonización o neo-colonización,
-        la creación revolucionaria del "hombre nuevo".

De este modo, con la construcción de una única sociedad humana se superaría (se secularizaría) la maldición bíblica de Babel, según la cual la pluralidad lingüística y cultural son consideradas como una maldición y un castigo.

4. La modernidad supone la existencia de un único motor histórico del cambio social que lleva hacia una sociedad más igualitaria y justa.

-        En la versión liberal-burguesa de modernidad, el único motor de cambio es el Individuo.
-        En la versión socialista-marxista de la modernidad, el único motor es la clase social

De ahí que en las dos versiones del modelo de modernidad, el individuo y la clase social sean considerados como los únicos sujetos sociales, y por tanto los únicos titulares de derechos.

Los resultados de esto fueron la exaltación de los valores individualistas en la versión liberal, y la reducción de los individuos a su dimensión de clase, en la versión marxista.

En la versión liberal, los derechos del individuo prevalecen sobre los derechos de los grupos o colectivos sociales.

En la versión socialista, los derechos de los individuos se someten a los derechos del colectivo.

Las dinámicas sociales se explican desde el marco teórico-ideológico liberal como el resultado de la coexistencia de estratos que tienen funciones complementarias y posibilidades de movilidad social entre ellos según los méritos personales de cada individuo.

Desde el marco teórico-ideológico marxista las dinámicas sociales se explican como resultado del antagonismo entre las clases sociales rígidamente jerarquizadas y asimétricas y por tanto en conflicto permanente entre ellas.

La exaltación de los valores individualistas y la reducción de los individuos a su dimensión de clase, respectivamente son las consecuencias del axioma relativo a la existencia de un único motor histórico de cambio social.

El desplome de los pilares de la modernidad

1.     Crecimiento indefinido

El derrumbe del crecimiento ilimitado se ha constatado pro la evidencia de que existen limites objetivos para el crecimiento indefinido de la explotación de los recursos naturales.

Limites que son externos a los niveles de conocimiento científico-técnico alcanzado, e independiente también del grado de estructuración social logrado.

Ya no se sostienen las ideologías basadas en el crecimiento indefinido de la riqueza resultado de la explotación intensiva de la naturaleza.

Ya es totalmente necesario revisar el concepto de desarrollo que ya no puede seguir siendo definido con parámetros estrictamente económicos,.

También se deben empezar a revisar los valores que definen la calidad de vida.

2.     Racionalización y secularización

El proceso de racionalización y secularización que se debía producir paralelo al avance de la modernidad no se ha logrado.

Junto a un laicismo parcial se han producido varios procesos de sacralización de ideas y valores ya no místicos/religiosos, sino laicos, que han substituido a los religiosos dominantes hasta entonces.

Los ilustrados del XVIII, al promover intelectualmente el laicismo, indirectamente provocaron  la sacralización de la razón, al elevar el cartesianismo y su única lógica racional a la categoría de doctrina sagrada.

Los marxistas sacralizaron un siglo más tarde la historia al dar a esta una significación teleológica.

Fue así como la Racionalidad burguesa y la Historia substituyeron a la religión en el lugar central del ámbito de lo sagrado

Ya al final del siglo XX, El Mercado pasa a ser el elemento central de la sacralidad social, el Absoluto dominante.

Antonio Gala: "los hombres nunca han dejado de adorar: lo que ocurre es que antes adoraban al becerro de oro y ahora adoran el oro del becerro"

Por tanto, con la modernidad no se ha conseguido ni la primacía exclusiva de la racionalidad sobre los comportamientos e ideas, ni la secularización de la sociedad.

Lo que existe hoy  es una pluralidad y una fragmentación de la sacralidad gravitando en torno a un único eje articulador de la vida pública que es el Mercado, con sus leyes, sus ritos, sus mitos y sus especialistas.

Ni los gobiernos de los estados pueden ya controlar las fuerzas del mercado, sobre todo el mercado de capitales.

De ahí también el derrumbe de los gobiernos cuyos regímenes políticos no se basaban en la economía de mercado.

De ahí también que las religiones estén hoy día compitiendo entre si en el "mercado de la espiritualidad" con técnicas de marketing, forzando discursos e interpretaciones integristas.

3.     Homogeneización cultural

La homogeneización cultural como tercer pilar del discurso de la modernidad, tampoco se ha producido.

El colonialismo cultural producido por la acción expansiva de los grandes medios de propaganda (comunicación) y las grandes migraciones desde la segunda mitad del S-XIX han llevado a la homogeneización de ciertos estándares de vida: mismo tipo de confort, temperatura, vestidos, música, electrodomésticos, bebidas, espectáculos, programas de televisión, noticias, comunicaciones, etc.

Este colonialismo cultural, ciertamente homogeneizador, no agota sin embargo la totalidad de la realidad.

Contrapuesta a esta dinámica uniformadora, que nada tiene que ver con la interculturalidad y mucho con los intereses de ciertas multinacionales, parece una dinámica opuesta:
-  La revalorización y uso de lenguas minoritarias,
-  La revitalización de rituales y fiestas de reproducción de identidades culturales específicas,
-  El resurgimiento de músicas y comidas étnicas,
- La emergencia de viejos o nuevos símbolos de identidad y referentes de identificación simbólicos de: pueblos y etno-naciones sin estado, de colectivos que se autodefinen por el género, la opción sexual, la edad, la religión, el deporte,

Frente a la uniformación cultural se dan los procesos de reafirmación de culturas especificas por grupos identitarios que se definen a través de ellas, contraviniendo así el principio de uniformidad de la modernidad.



20 dic 2012

Financialisation a new paradigm in economic anthropology

It is really strange that, while there is a heated discussion on liberalisation, neoliberalism, privatisation, etc., the most important dimension of globalisation—financialisation—is almost completely ignored. Why this is done is a mystery. The recent global crisis given rise by sub-prime mortgages in America has underlined that, without looking into the history of the rise and proliferation of  financialisation, it is difficult to understand the crisis and its implications.
Fiinancialisation has broken the link between wages and industrial productivity and forged a new one between executive salaries and share price.
 Mishra, G., Finanzialization in Globalized World, 2007

6 ago 2012

USA TODAY

A good friend of mine from SF has made me a summary of how he sees the current situation in the USA (July 2012) and future prospects. This is what he says:

While Spain is in economic crisis I expect it will end relatively soon. The same cannot be said for the US crisis. It will last for 20 years or more. So many different, seemingly intractable, factors drive our insanity:

·      Culture that values individual rights to the exclusion of the communal good. No matter how many massacres happen, we will always make sure that everybody can buy a gun at any time. A majority of the American public is against gun control.
·      Hyper-Christian, anti-science, anti-critical-thinking, poorly educated population. Seriously, as we experience huge droughts and the polar ice cap melts, there is no global warming?
·      Moral failure—as a society we have forsaken the poor and disadvantaged in favor of pedantic, dogmatic, hypocritical, religious literalism and the “right” of individuals to make mountains of money. Our poverty rate is high and growing higher by the day.
·      Unbridled, rapacious corporate capitalism that has corrupted government beyond belief. Still, nobody has gone to jail for the crimes that caused the financial crisis and drove so many into poverty. While Bernie Madoff, who stole, relatively, a tiny amount of money from a privileged few, does go to jail.
·      American exceptionalism—the modern incarnation of “manifest destiny.”
·      No meaningful public recognition that the US cannot afford to spend 50% of its budget on the military without becoming a second world country, nor that power in today’s world comes less and less from the barrel of a gun
·      Political parties that are either afraid to lead with their values (Democrats, and I know you think the Democrats have no values—I live in a country where the major parties have no real differences, from a European perspective) OR have been hijacked by their ultra-right wing (Republicans)

That is the end of my diatribe. Except that I failed to list many more of our intractable problems. Ya. Basta.

17 nov 2011

Economia real vs. economia simbólica

El escrito que sigue es la traducción libre, resumida, y en algunos casos reordenada que he hecho, del texto de Bernard Bernier referenciado a continuación.

Mi interés por este texto, y sobre todo por su mayor difusión, se debe a que me ha servido mucho para mejorar mi comprensión de la crisis actual, que como muchos analistas nos recuerdan insistentemente, se trata de una crisis que va más allá de lo económico.

Con una doble perspectiva general y particular, el famoso “de cerca y de lejos” de Levi-Strauss, se hace una aproximación a la nueva forma que ha tomado el capitalismo en su continua evolución adaptativa, mostrando de que modo, después de la segunda guerra mundial, ha encontrado y desarrollado una nueva faceta basada en una economía simbólica que se fundamenta en el mercado financiero y en su hegemonía, desarrollo y expansión a escala planetaria, y que ha culminado en la crisis que nos acosa desde 2007.


Economía real y simbólica, flujos financieros y relación global-local

Crisis del capitalismo y reorganización de los modos de apropiación del excedente

Bernad Bernier

Anthropologies et Sociétés 2010 34(2):47-64

La crisis hipotecaria del 2007-2009 y la recesión que le ha seguido, han puesto claramente de manifiesto como se recurre constantemente a conceptos distintivos como “economía real” frente a “economía simbólica” o “virtual” de los flujos financieros.

Son muchos los comentaristas que presentan la crisis como el castigo de esta economía real a un mercado financiero fuera de control. Este análisis contrasta con los postulados anteriores sobre las finanzas que, desde principios de los 80’s, se consideraban tenían una posición central en el discurso sobre la economía.

¿Que puede decirnos la antropología sobre este concepto de “economía real”, sobre su fundamento, y sobre la relación que tiene con la distinción entre lo local y lo global?

No se trata de hacer una etnografía de una parte u otra del sistema económico actual, tal y como lo sugieren Fisher y Downey (2006) y como lo ha hecho Ortiz (2008) con la Bolsa. Lo que interesa aquí es la arquitectura global del sistema actual, sus antecedentes en las representaciones, y algunas de sus consecuencias, también globales, desde la perspectiva de una antropología crítica vinculada y aliada de la economía política.

Se trata de hacer una reflexión sobre el sistema capitalista actual en su conjunto, sobre los procesos y dinámicas que lo caracterizan, el lugar que ocupa el sector financiero y algunas de sus consecuencias.

¿Economía real o economía ficticia?

La economía real como concepto se opone a los flujos financieros, que por su parte serian una economía ficticia o simbólica.

La expresión “economía real” supone que hay una especie de substrato más fundamental en la economía de mercado, un substrato que últimamente estaría imponiendo sus constricciones al mercado financiero. Este sustrato, si existe, no puede ser más que el conjunto de la producción y de la circulación de bienes y servicios, la circulación excluyendo los servicios financieros.

Después de los últimos discursos, el mundo financiero ha podido disociarse de su sustrato y dejarse llevar por muchos excesos, que pasan a ser sancionados por esa “infraestructura” más fundamental. Para comprender como se ha producido esa disociación habrá que analizar de qué forma el sistema financiero se ha ido situando en la posición que actualmente ocupa y cuales son los vínculos que le unen con la denominada economía real.

Desde el punto de vista de los medios financieros (moneda, letras de cambio, reconocimientos de deuda, cheques y tratados), todos ellos fueron inventados en diferentes lugares (China, India, Europa), en diferentes periodos, para facilitar los intercambios. Pero lo que importa considerar aquí no es la invención de estos medios, sino su autonomización o independencia gradual de los flujos financieros en relación a la producción. Esto se produjo en Europa ya a partir del S-XVIII con la puesta en marcha del capitalismo como sistema.

Tal y como muestra Braudel en Civilización material, economía y capitalismo, 1979, T-2:344-348 hubieron tres momentos fuertes en la puesta en funcionamiento de un sistema financiero parcialmente autónomo en Europa: el del S-XIV en Florencia, el del S-XVI en Génova y el del S-XVIII en Ámsterdam. Pero estos primeros ensayos acabaron en un impasse que no se retomó hasta que, con la puesta en marcha de la industria en Inglaterra a finales del S-XVIII y principios del S-XIX, la banca y el sistema financiero se organizaron eficazmente, y este último se configuró como una esfera ya casi autónoma de la economía productiva.

Fue con el crédito acordado a las empresas productivas, o sea con la vinculación orgánica a la economía dicha real, como el sistema finalmente adquirió una cierta estabilidad. Pero esta estabilidad, posible por la expansión de la producción industrial, paradójicamente y al mismo tiempo, supuso una autonomía mayor de los flujos financieros: el crédito en constante aumento, junto a la posibilidad, también en aumento, de transformar las deudas en obligaciones vendibles en el mercado, pasó a funcionar, cada vez más, como un circuito autónomo.

Sin embargo, hubo de pasar aun mucho tiempo para que estos flujos llegaran a adquirir la independencia frente a las otras esferas de la economía que caracterizan al S-XX y S-XXI.

La disociación del sector financiero de su sustrato se desarrolla a partir de ciertas características del mercado y de los productos financieros ya señalados por K. Marx en El Capital y por M. Weber en Economía y sociedad.

Si la moneda adquirió rápidamente una autonomía como medio de cambio, también se transformó rápidamente en objeto de transacción bajo formas diversas: transacciones de monedas, de letras de cambio, de reconocimientos de deuda u obligaciones, y más tarde las transacciones de divisas. Al mismo tiempo se desarrollaron las empresas por acciones. Fue así como los títulos o acciones de las empresas se transformaron en objetos de intercambio que permitieron extender, a efectos financieros, las operaciones de bolsa que inicialmente se habían creado en Europa y Japón para facilitar la venta de productos agrícolas.

El desarrollo de la bolsa ha llevado a la búsqueda constante de nuevos efectos financieros, como recientemente, el arbitraje, los productos derivados, los fondos de pensiones o los fondos especulativos o fondos basura. Todos estos tipos de productos financieros, así como la tierra, se han transformado ya en objetos de transacción y al mismo tiempo, en objetos de especulación.

La especulación es posible precisamente por la separación relativa, o sea la abstracción creciente, entre el sector financiero en relación a la producción. Sin embargo, si bien esta abstracción de los productos financieros es condición necesaria para explicar la dominación reciente del mercado financiero sobre el conjunto de la economía, no es suficiente por ella misma. Otros factores deben ser considerados.

Las crisis sucesivas, como la del 1929, han puesto de manifiesto los graves problemas que planteó la autonomización del mercado financiero. A pesar de las medidas adoptadas para impedir el surgimiento de nuevas crisis del mismo tipo, como los seguros sobre los depósitos, el refuerzo de los Bancos Centrales, el control de las tasas de descuento por los bancos, lo cierto es que otras crisis se han ido produciendo como la japonesa del 1990 o la de las suprime en los EEUU. Estas crisis ponen aun más de manifiesto ciertas características del capitalismo en su conjunto, y del mercado financiero en particular.

Estas crisis derivan directamente de la autonomización del mercado financiero, ya que desde que las finanzas se convierten ellas mismas en una (la) fuente (principal) de beneficios, las transacciones de divisas, los títulos y los terrenos se ponen a funcionar independientemente de la producción y de los intercambios. A ello le sigue una espiral al alza, fundada sobre la venta en serie de títulos y de terrenos, que a su vez suponen un aumento rápido de los precios, sin ningún posible punto de referencia con la rentabilidad que tienen las empresas.

Pero, de la misma forma que la economía no puede separarse totalmente de los aspectos políticos y sociales, las finanzas no pueden separarse totalmente de la producción y la circulación.

Las crisis financieras constituyen las fases de reajuste de los flujos financieros en relación a la producción y a los intercambios comerciales. Dicho de otro modo, los flujos financieros que habían conocido un alza exagerada, un alza que les había llevado a unos niveles sin parangón con las rentabilidades que tenían las empresas, acusan la sanción del mercado, más concretamente de la dicha economía real, lo que supone o se traduce en falta de confianza y fallidas.

La crisis de la teoría económica neoliberal

La crisis financiera mundial a partir del 2007 ha cuestionado la teoría neoliberal que consiste en alabar las cualidades del mercado como medio de asignación de recursos preconizando el libre intercambio, la privatización de las empresas públicas y la desregulación.

La puesta en práctica del neoliberalismo vino de la mano de los gobiernos británico y norteamericano de M. Tatcher y D. Reagan a partir de 1979. Esta política fue seguida por sus sucesores pero no siempre se realizó respetado los postulados básicos al pie de la letra. En algunos casos, cuando convino, se produjeron “desviaciones” en la aplicación de la teoría neoliberal, como cuando se trataba de favorecer a los amigos del régimen o a ciertos sectores considerados prioritarios como el gasto militar en los EEUU.

En realidad, tal y como el aumento importante de las diferencias en los ingresos en los países desarrollados nos muestra claramente, el libre mercado ha favorecido sobre todo aquellas actividades que han permitido a los más ricos aumentar su riqueza. A pesar de todo, la libertad de los intercambios se ha impuesto, poco a poco, íntegramente en la totalidad del sistema financiero, con la ayuda de las redes informáticas que han hecho posibles que las transacciones financieras ya puedan hacerse a escala mundial y a tiempo real.

El neoliberalismo se impuso después de una lucha contra el keynesianismo que era predominante desde la administración Roosevelt y que fue el que estimuló la intervención del Estado para relanzar la economía en crisis en los 30’s. Ello supuso fuertes inversiones en infraestructuras que también tenían como objetivo relanzar la producción y aumentar los ingresos junto a programas sociales para asegurar una cierta redistribución de la riqueza.

La oposición a esta concepción dominante de la economía empezó en los departamentos de ciencia económica de las universidades de EEUU con Hayek y Friedman a la cabeza. Los lugares donde primero se aplicó la teoría neoliberal fue en el Chile de Pinochet, en la Gran Bretaña de la Tatcher y en los EEUU de Reagan.

La aplicación del neoliberalismo ha contribuido desde entonces, y de manera muy significativa, a la desregulación de los mercados y a la disminución de la intervención del Estado en muchos ámbitos de la actividad económica, en particular en las diferentes formas de distribución de la renta, como la seguridad social, dejando lugar al libre mercado. La hegemonía de las políticas neoliberales ha llevado también a la disminución de los impuestos a las empresas y a las franjas de población con ingresos más elevados. Todas estas políticas han acelerado la acumulación de capital, el enriquecimiento de los más ricos, a la vez que producían un estancamiento de las rentas medias.

La puesta en marcha de las políticas neoliberales a partir de los 80’s, ha tenido como consecuencia, entre otras, la apertura de los mercados mundiales a los productos y capitales de los países más ricos, al tiempo que se debilitaban los controles, en particular los reglamentos de los mercados interiores en los países menos ricos. Estos países no han podido resistir las presiones de los países occidentales, que apoyados por los organismos internacionales como el FMI i el BM han actuado mediante los planes de reforma estructural para conseguir la apertura de los mercados, la desregulación y la privatización de las empresas del Estado, especialmente en el ámbito minero, así como la disminución de los fondos gubernamentales destinados a los servicios a la población. En este punto no hay que olvidar la utilización de las crisis regionales como ocasiones ideales para que los organismos internacionales pudieran imponer a los países en dificultades sus condiciones draconianas, inspiradas por la teoría neoliberal, tal y como ocurrió, por ejemplo, con Tailandia y Corea en la crisis de 1997.

La libertad de mercado se ha extendido muy eficazmente y de manera particular, en el ámbito financiero. La des-reglamentación de este sector ha llevado a la orientación creciente de las economías occidentales hacia el sector de las finanzas. De este modo, muchos países han ido abandonando la producción manufacturera, deslocalizándola a países donde los salarios eran más bajos, como en China o el sudeste asiático.

Esta financiarización de la economía ha permitido la creación de fortunas colosales, fundadas en su mayoría sobre actividades eminentemente especulativas. El principio imperante en el sistema financiero ha sido que las actividades no reglamentadas fueran consideradas como legales, hasta que algunos reglamentos empezaran a organizar su utilización. En este contexto, muchos gabinetes de abogados se han especializado en este campo, y su única actividad ha sido ir inventando nuevos productos aun no controlados por las leyes y los reglamentos. Es en este sentido, que el contexto neoliberal de los años 1980-2008 y la debilidad de las reglamentaciones, ha estimulado el desarrollo de nuevos productos especulativos, como los junk bonds, entre otros.

Este sistema ha provocado la valorización del mercado financiero hasta unos niveles sin parangón en relación a lo que ahora llamamos, en contexto de crisis, la economía real, o sea, la economía basada en la producción y circulación de bienes y servicios. Esta noción de economía real parece asociada a una visión de la economía muy próxima a la de Marx, que insistía en la producción como sector central de la economía y la sociedad.

El neoliberalismo ha tenido como efecto la desposesión tanto de la tierra, de las cualificaciones como de los empleos y la transferencia de la riqueza desde los más pobres a los más ricos.

En los países ricos ha golpeado tanto a los individuos más pobres como a una parte importante de las clases medias con ingresos medios. En los países pobres, la disminución de las superficies dedicadas a la producción de alimentos para consumo propio, la promoción de los productos de exportación y la creación de muchos funcionarios que posibilitaran ese cambio, han provocado miseria y malnutrición, mientras que los capitales occidentales se centraban en los sectores más rentables como las minas.

Poniendo fin a las resistencias locales, en muchos casos con la ayuda de los gobiernos locales, las empresas multinacionales han expropiado a los campesinos, para transformar las tierras en minas o en plantaciones para la exportación. Se trata de la “acumulación por desposesión” según la expresión de D Harvey en The New Imperialism, Oxford, 2003. Es decir acumulación de capital por los más ricos acaparando los medios de subsistencia de los más pobres, fundamentalmente la tierra, ya sea privada o comunal. En el caso de las minas, las compañías extranjeras además han provocado graves problemas de polución que afectan las poblaciones locales. Pero la desposesión también se ha empezado a centrar en la propiedad intelectual, mediante el acaparamiento de nombres y de conocimientos de los saberes agrícolas tradicionales de las poblaciones indígenas.

Lo que resalta de todos estos ejemplos es que si se deja libre al mercado, o con la libertad necesaria para que favorezca a los más ricos, no cumple con la función de distribuir las riquezas de forma equitativa ni eficaz, ya que la fuerte desigualdad de riqueza limita el desarrollo del mercado de consumo. Los límites al consumo hacen menos rentables las inversiones productivas, lo que empuja a los poseedores de capitales a lanzarse a operaciones cada vez más especulativas para evitar una crisis de sobreproducción.

Es esta consecuencia de las políticas neoliberales la que ha provocado la especulación inmobiliaria y financiera que a su vez ha llevado a la crisis de crédito hipotecario, tanto en los EEUU como en España en 2007-2008.

Este funcionamiento económico no era inevitable. Surgió de políticas fundadas en teorías económicas y ha tenido múltiples consecuencias. Una de ellas, la estimulada por el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, ha sido el desarrollo de la economía financiera virtual, fundada en transacciones a nivel mundial y a tiempo real. Esta economía virtual global ha acelerado los procesos de separación de ciertas transacciones en relación al lugar, transportándolas a un espacio de escala planetaria. Pero, tal y como nos recuerdan Castells, Comaroff o Harvey, esta globalización de los flujos financieros no se aplica íntegramente en todas partes, ya que muchas zonas y capas sociales son marginadas y excluidas de esta nueva economía tan rentable. A pesar de ello, ha sido la totalidad del planeta el que ha sufrido las consecuencias. Se trata pues de una fase del capitalismo en que los flujos financieros se están independizando o autonomizando cada vez más de la economía real.

La globalización del mercado financiero y lo local

El vínculo entre el mundo globalizado y lo local es un tema pertinente para el análisis de la “economía real” y los flujos financieros.

La desmaterialización de la moneda, que comenzó con la generalización de la moneda impresa (papel escrito con valor facial avalado por una institución financiera), y se aceleró con los descuentos entre bancos, ha llegado a alcanzar límites inimaginables con Internet.

Una de las consecuencias de esta desmaterialización ha sido la deslocalización del capital, o mejor su (a)localización, en el sentido de desvincularlo de una localidad particular. No se trata de que el capital se vaya a otro lugar, sino que lo que pasa es que ya no está localizable, no está en ninguna parte, aunque puede estar en todas partes, paseando diariamente entre Tokio, Hong Kong, Frankfurt, Londres, Nueva York a caballo de Internet. En este caso la única localización hace referencia al propietario del capital, que tiene su residencia (fiscal) en alguna parte, y que tiene una nacionalidad reconocida por su pasaporte. Pero su capital es móvil, inmaterial y desmaterializado.

Al estar (a)localizado, el capital ahora puede servir para transacciones muy diversas, sin estar constreñido por la materialidad, y a pesar que deba someterse a las reglamentaciones locales, que siempre tratará de saltarse, entre otras, creando nuevos efectos financieros, aun no cubiertos por las leyes y los reglamentos locales, o bien utilizando a los organismos y tratados internacionales para forzar a ciertos países a modificar sus leyes en beneficio de la desreglamentación.

La economía dicha real, en cuanto tal esta fuertemente localizada, aún cuado se habla de deslocalizaciones como en el caso de la industria, ya que se trata simplemente de transferencias de fábricas de un lugar a otro. La producción industrial es siempre material y por tanto siempre anclada en un lugar preciso, formando siempre parte de lo local, aunque sus propietarios puedan residir en otro país.

Los intercambios comerciales no causan ningún tipo de problema en términos de localización pues los bienes intercambiados, en tanto que bienes materiales están siempre localizados.

En el caso del comercio internacional, si los bienes cambian de país, siempre están en alguna parte, en un lugar preciso. Esta consideración puede hacerse extensiva a los procesos internacionalizados de producción fundados en la división del trabajo entre diferentes países, tal y como ocurre, por ejemplo en la industria del automóvil ya que cada componente es producido en un ligar preciso y transita de un lugar a otro hasta alcanzar el proceso final de montaje.

El ámbito de los servicios supone múltiples divisiones que deben analizarse separadamente. Los servicios personales, dirigidos a individuos o grupos, que deben estar presentes para tener acceso, están ellos mismos siempre localizados. Por ejemplo, la vista a un medico, un asesor fiscal o de imagen o un publicista. A pesar de la diversidad de posibilidades, todos ellos, como generadores de servicios están ubicados, (local)izados.

Los flujos financieros, en cuanto tales, escapan a lo local. Son internacionales, virtuales e instantáneos a través de todo el planeta. La (a)localización del capital financiero actúa de tal forma que, en su mayor parte, se sustrae de los reglamentos locales o nacionales, que han sido muy debilitados por los impactos de las políticas neoliberales y funciona más allá de la mayoría de controles gubernamentales. Todo lleva a creer que esta situación se va a mantener dado el retraso y las reticencias que la mayoría de países tienen para la aplicación de nuevas reglamentaciones en relación a las operaciones financieras.

Ha sido esta autonomía la que ha permitido las importantes acumulaciones y centralización de capital desde los 80’s y que han supuesto las practicas especulativas recientes que ahora sufrimos. Si bien las crisis financieras de Japón de los 90’s y de los EEUU desde 2007 han estado generadas por factores por factores internos de esos países,, y no por los flujos financieros internacionales, son estos flujos los que están en el origen de una gran parte de los sobre-beneficios, que utilizados internamente, han sido derivados hacia las prácticas especulativas.

Existe entonces un vínculo entre el progreso virtual del mercado financiero y estas crisis financieras, a pesar que ese vínculo no es del todo directo. Ha sido la necesidad de encontrar salidas rentables, en sustitución de las inversiones productivas, lo que ha empujado a las instituciones financieras a lanzarse a las prácticas especulativas, vinculadas principalmente al inmobiliario, a pesar de que la bolsa ha sido también un lugar donde este tipo de practicas ha proliferado.

Aquello que esta deslocalizado, más concretamente alocalizado, tal y como ocurre con los flujos financieros actuales, se sale del mundo concreto, escapa a la escala humana, y quizás, tal y como nos lo muestran las crisis actuales, también escapa del control de los humanos y de la ética.

En el caso de las transacciones mediante ordenador, que no se realizan ya por la decisión inmediata de un ser humano, sino por programas informáticos creados para ese fin y que son, por ejemplo, los que desencadenaron una la crisis en la bolsa de Nueva York en 1991, se trata de una perdida de control evidente; pero a pesar de introducir los mejores programas para minimizar estas ventas descontroladas ejecutadas por los ordenadores, parece claro que el mercado financiero se encuentra fuera de control, al menos en parte.

Se trata de una extensión lógica del capitalismo, en la que el motor es la acumulación sin fin, una búsqueda irracional, tal y como nos lo decían Marx en El Capital, Weber en Economia y Sociedad y Wallerstein en El Capitalismo Histórico; irracional porque se aleja de las necesidades humanas, y donde esas mismas necesidades llegan a ser reducidas a más posibilidades de acumulación, transformándose en demanda efectiva.

Los movimientos de capital financiero alocalizado, intentan negar su vínculo con las actividades productivas. Pero esta “negación” de la base productiva va más allá, al romper con el medio de nuestra sobrevivencia.

Si bien el capitalismo financiero no es más que una extensión del capitalismo como sistema, es una extensión que empuja aun más lejos el rechazo de nuestra dependencia del medio natural para nuestra subsistencia.

De la misma forma que la tierra y la biosfera acaban imponiéndonos sus propios límites, el substrato que forma la economía dicha real, así como la tierra en su conjunto, también acaba por poner sus límites a la acumulación ilimitada y autónoma del capital financiero. Volvemos por tanto a la base, a la infraestructura de Marx, pero también a la tierra, al medio natural, como condición de nuestra sobrevivencia.

Por el momento, si nos limitamos al panorama económico actual, y si no se imponen nuevas reglamentaciones, a medio plazo no podemos esperar más que nuevas crisis, localizadas o generales, en el sistema financiero. Pero a más largo plazo, si no se modifica la visión y la practica actual del capitalismo, lo que nos arriesgamos a que se produzca es una crisis de sobrevivencia de los humanos.

Conclusión

La autonomización de los flujos financieros, acelerada por las transacciones por Internet, ha aumentado de manera desigual la desmaterialización y la deslocalización del capital financiero. Simultáneamente, y como resultado de la ruptura entre los deseos humanos y el lugar en el que habitamos, se produce una huida hacia delante basada en el principio de la acumulación a cualquier precio, y en la que la reglamentación deja que desear. En realidad, la acumulación beneficia a unos pocos que concentran la riqueza, y contribuye a desposeer a una buena parte de la población en Occidente, pero sobre todo en los países más pobres.

Resultado de todo ello es un empobrecimiento de una parte de la población mundial, mientras que una pequeña minoria de menos de un 0.01% de la población total continúa enriqueciéndose.

Muchas de las actividades dichas productivas financiadas por esta acumulación de capital destruyen el medio ambiente, como es el caso de las minas o la pesca.

Esta destrucción del medio deriva directamente de la forma como el capitalismo y la civilización industrial utilizan el medio natural, y donde la deslocalización de los flujos financieros es uno de los aspectos más claros.

Estos procesos, cuyo objetivo es la acumulación sin límites, suponen la desresponsabilización cara a la humanidad y el medio. A largo plazo, si no se toman medidas concretas rápidamente, lo que esta en juego es la sobrevivencia de la humanidad y del planeta.

La paradoja está en que los esfuerzos para definir nuevas reglamentaciones en relación al funcionamiento del mercado financiero, quizás ya serán vanas en caso que se produzca la recuperación económica. El riesgo reside en el retorno a la situación de especulación anterior a 2007, ya que en las antiguas estructuras, la acumulación estaba en sus máximos. Sin el cuestionamiento de la acumulación sin fin, las soluciones no podrán ser más que temporales y limitadas.